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El ADN de la esperanza

Por Gimenez, Procopio, Castany, Foscarino y Bereciartu

El ADN de la esperanza

LAS ABUELAS DE PLAZA DE MAYO Y SU BÚSQUEDA POR LAS IDENTIDADES PERDIDAS
Abuelas de plaza de mayo es una Organización No Gubernamental creada en 1977 con el objetivo de localizar y restituir a sus legitimas familias, a todos los niños desaparecidos por la última dictadura argentina.
La organización de las abuelas de plaza de mayo tuvo sus inicios a partir del 24 de marzo de 1976, cuando
las Fuerzas Armadas se adueñaron del poder en la Argentina por medio de un golpe de estado, causando la
desaparición de personas de todas las edades y condiciones.
Aquella búsqueda desesperada de las madres y abuelas por encontrar a sus hijos y nietos dejó de ser individual y cobró poder en 1977 cuando unidas, aquellas mujeres empezaron a juntarse y marchar para alertar y reclamar por las desapariciones.
En el régimen militar, que se autodenominó “Proceso de Reorganización Nacional”, centenares de bebés fueron secuestrados con sus padres o nacieron durante el cautiverio de sus madres embarazadas.
En los centros de detención de la dictadura, funcionaron verdaderas maternidades clandestinas, incluso con listas de matrimonios en “espera” de un nacimiento, y unos 500 hijos de desaparecidos fueron
apropiados como “botín de guerra” por las fuerzas de represión. Algunos niños fueron entregados directamente a familias de militares, otros abandonados en institutos, y otros vendidos. En todos los casos les anularon su identidad, sus derechos, su libertad y los privaron de vivir con sus legítimas familias.
En 38 años de incansable lucha y con el firme propósito de devolver la identidad a todos los bebés apropiados durante la dictadura, las Abuelas de Plaza de Mayo recopilaron información, emprendieron
viajes al exterior, llevaron a cabo campañas de difusión, se expandieron en las redes sociales y difundieron su mensaje en canchas, instituciones educativas, teatros y televisión. De este modo-cuerpo a cuerpo, las Abuelas de Plaza de Mayo emplearon sus primeras tácticas para localizar y restituir a los nietos desaparecidos durante la dictadura cívico-militar.

BUSQUEDA DE IDENTIDADES
Los exámenes de sangre para determinar paternidad ya eran conocidos en la década del 70, pero en este caso los padres estaban desaparecidos.
Mary-Claire King y su equipo buscaron un marcador que pudiese servir para probar el parentesco de las abuelas con sus nietos. Estos científicos llegaron a la conclusión de que es muy baja la probabilidad de tener la misma combinación de antígenos de histocompatibilidad si dos personas no están emparentadas.
Mary-Claire King fue una de las pioneras en el uso del ADN mitocondrial para los estudios de filiación. Ella se dio cuenta que era la molécula ideal porque se transmitía exclusivamente a través del linaje materno,
era extremadamente variable y muy fácil de secuenciar y amplificar mediante la reacción en cadena de la polimerasa.
Esta científica, junto con las Abuelas y Penchaszadeh desarrollaron el “Índice de abuelidad”, una fórmula estadística que establece sin lugar a dudas la probabilidad de parentesco entre una abuela y su nieto
o nieta. Para ser precisos: el índice de abuelidad asegura con un 99,99% de eficacia la probabilidad de parentesco.
A mediados de los años 80, las Abuelas impulsaron la creación de un banco para almacenar sus perfiles genéticos y garantizar la identificación de sus nietos. El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) desde entonces se encarga de resolver la filiación de las niñas y niños apropiados durante la última dictadura.

LA EAAF
Más tarde se formó el Equipo Argentino de Antropología Forense, con el fin de investigar los casos de personas desaparecidas en Argentina durante la última dictadura militar (1976-1983).
Un ejemplo destacado en el que la genética, en colaboración con la EAAF, logró reunir familias separadas durante la dictadura, es el caso de Ignacio Montoya Carlotto. Ignacio fue apropiado al nacer durante la dictadura militar en Argentina y creció con una identidad falsa. Su abuela, Estela de Carlotto, una de las líderes de las Abuelas de Plaza de Mayo, buscó incansablemente a su nieto. En 2014, Ignacio decidió someterse a una prueba de ADN con la EAAF para verificar su identidad. Gracias a la tecnología genética y al trabajo del equipo forense, se confirmó que era el nieto de Estela de Carlotto. Este emocionante encuentro permitió la reunión de Ignacio con su familia biológica y marcó un hito en la búsqueda de la verdad y la justicia en Argentina.
Las abuelas de plaza de mayo han desarrollado un eficaz método de investigación y gracias a él han logrado restituir 132 nietos desaparecidos durante la dictadura, que fueron entregados ilícitamente a familias adoptivas, y que en su mayoría desconocían sus orígenes.
La genética ha permitido la utilización de pruebas de ADN para establecer la filiación biológica y determinar la verdadera identidad de los niños apropiados durante este periodo. Estas pruebas han sido cruciales para identificar a los nietos y devolverles su legítima identidad, brindándoles la oportunidad de conocer su historia y reunirse con sus familias biológicas.
El estudio de ADN fue y es crucial a la hora de la identificación de los presuntos nietos.
Las Abuelas de Plaza de Mayo merecen reconocimiento por su destacado papel en el campo de la
genética.
Su trabajo en la utilización de la genética como herramienta para restituir la identidad de los nietos
desaparecidos ha sido reconocido a nivel nacional e internacional. Siendo pioneras en el uso de las técnicas genética en la búsqueda de la verdad y la justicia, sentaron un precedente para futuros casos de violaciones a los derechos humanos en todo el mundo. Por eso, su legado en el campo de la genética es invaluable y ha dejado un impacto duradero en la historia.

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